Hana Psicología · Majadahonda

Orientación para padres en Majadahonda

No necesitáis tener todas las respuestas para acompañar bien a vuestros hijos.

En Hana Psicología os ayudamos a comprender qué está ocurriendo, recuperar seguridad en vuestro papel y encontrar pautas más claras, coherentes y realistas para afrontar las dificultades de la convivencia.

Un espacio también para los adultos

¿En qué consiste la orientación para padres?

La orientación para padres es un espacio de trabajo con un profesional de la psicología en el que podéis plantear las dificultades que están apareciendo en la crianza y la convivencia.

Durante las sesiones analizamos qué está ocurriendo, cuándo aparece el problema, cómo responde cada miembro de la familia y qué estrategias habéis probado hasta ahora.

Las pautas no se ofrecen como una lista genérica de instrucciones. Se adaptan a la realidad de cada familia, sus valores, sus horarios y las necesidades concretas de sus hijos.

Comprender mejor la conducta de vuestro hijo.
Ajustar las expectativas a su edad y momento evolutivo.
Establecer normas y límites comprensibles.
Responder a las rabietas sin aumentar el conflicto.
Favorecer la autonomía.
Acompañar emociones intensas.
Mejorar la comunicación familiar.
Coordinar criterios entre los adultos responsables.
Reducir los gritos, amenazas y castigos constantes.
Valorar si el menor necesita una atención más específica.
No hace falta esperar a que el problema sea grave

¿Cuándo puede ser útil pedir asesoramiento?

Muchas familias acuden porque una situación cotidiana se ha vuelto difícil de manejar o porque quieren evitar que el conflicto siga creciendo.

01

Las rabietas son frecuentes o muy intensas.

02

Vuestro hijo tiene dificultades para aceptar un “no”.

03

Cuesta establecer y mantener normas.

04

Las rutinas diarias terminan habitualmente en conflicto.

05

Hay dificultades relacionadas con sueño, alimentación o esfínteres.

06

El niño se muestra muy dependiente o le cuesta separarse.

07

Hay discusiones continuas por deberes o rendimiento escolar.

08

Rechaza ir al colegio o muestra malestar antes de acudir.

09

Tiene dificultades para relacionarse con otros niños.

10

Observáis tristeza, miedo, irritabilidad o cambios de humor.

11

El adolescente se aísla y evita hablar con la familia.

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Existen conflictos por móvil, videojuegos o redes sociales.

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Los hermanos discuten constantemente.

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Los adultos responsables mantienen criterios educativos diferentes.

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Una separación, pérdida o cambio familiar está afectando a los hijos.

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Sentís que habéis perdido la calma y no sabéis cómo actuar.

Pedir orientación no significa que estéis educando mal. Significa que habéis detectado una dificultad y queréis encontrar recursos diferentes para afrontarla.

01
Pasar de “se porta mal” a comprender qué ocurre

Comprender qué hay detrás de la conducta

Una conducta difícil no aparece siempre por el mismo motivo. Un niño puede desobedecer porque no ha entendido lo que se espera de él, porque la norma cambia según el momento o porque ha aprendido que insistiendo consigue lo que quiere.

En otros casos puede estar relacionado con cansancio, frustración, miedo, celos, necesidad de atención, dificultades para comunicar lo que siente o cambios que todavía no sabe cómo afrontar.

Comprender la función de una conducta no significa permitirla. Permite responder de una manera más ajustada.

Qué ocurre justo antes. Cómo reaccionan los adultos. Qué ocurre después. Con qué frecuencia se repite. En qué contextos aparece. Qué necesidad puede estar expresando.
Límites comprensibles y sostenibles

Normas y límites sin gritos constantes

Los límites ayudan a los niños y adolescentes a saber qué pueden esperar, qué responsabilidades tienen y cómo funciona la convivencia.

Establecer límites no es lo mismo que controlar cada comportamiento. Tampoco implica educar desde la rigidez, el miedo o el castigo permanente.

Una norma funciona mejor cuando es:
Clara y concreta.
Adecuada a la edad.
Realista.
Conocida con antelación.
Coherente entre los adultos.
Aplicable de forma suficientemente estable.
Acompañada de consecuencias proporcionadas.

En consulta revisamos qué normas son realmente importantes, cómo comunicarlas y qué dificultades aparecen al tratar de mantenerlas.

Emoción y límite pueden coexistir

Rabietas y emociones intensas

Una rabieta no significa que el niño sea manipulador ni que la familia haya fracasado. Durante el desarrollo, los niños están aprendiendo a tolerar la frustración y regular emociones que todavía les resultan difíciles de expresar.

Acompañar una emoción no implica conceder todo lo que el niño pide. Es posible validar que está enfadado y mantener al mismo tiempo el límite.

Anticipar situaciones que suelen generar conflictos.
Dar instrucciones más sencillas.
Mantener límites durante una reacción intensa.
Evitar razonamientos largos cuando está desbordado.
Diferenciar entre acompañar y ceder.
Hablar de lo ocurrido cuando haya recuperado la calma.
Enseñar otras formas de expresar el enfado.
Revisar qué respuestas adultas aumentan el conflicto.
El objetivo no es conseguir que el niño deje de enfadarse, sino ayudarle a desarrollar recursos para expresar y regular lo que siente.
Acompañar sin hacerlo todo por ellos

Favorecer la autonomía sin dejar de acompañar

Ayudar constantemente puede resolver una situación inmediata, pero también puede dificultar que el menor aprenda, tolere los errores y confíe en sus propias capacidades.

Favorecer la autonomía no significa retirar el apoyo de golpe. Consiste en ajustarlo progresivamente.

01

Dividir la tarea en pasos.

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Explicar qué debe hacer.

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Mostrarlo cuando sea necesario.

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Permitir que lo intente.

05

Aceptar que al principio no saldrá perfecto.

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Reconocer el esfuerzo y los avances.

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Reducir la ayuda a medida que adquiere capacidad.

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Presencia sin convertir cada conversación en un interrogatorio

Acompañar a un adolescente sin invadirle

Durante la adolescencia aumenta la necesidad de intimidad, autonomía y pertenencia al grupo. Esto puede generar preocupación, especialmente cuando habla menos, cuestiona las normas o se distancia de la dinámica familiar.

Respetar su espacio no significa dejar de prestar atención. Continúa necesitando adultos disponibles, límites y un entorno en el que pueda pedir ayuda.

Cómo iniciar conversaciones. Límites sobre horarios y responsabilidades. Móvil y redes sociales. Intimidad y autonomía. Aislamiento. Conflictos escolares. Conductas de riesgo. Señales que requieren valoración profesional.
Una de las fuentes de conflicto más habituales

Móviles, videojuegos y redes sociales

Limitar el tiempo de uso sin revisar el conjunto de las rutinas puede llevar a discusiones repetidas.

Horarios y momentos de utilización.
Uso del móvil durante las comidas.
Dispositivos en el dormitorio.
Tiempo de videojuegos.
Redes sociales y privacidad.
Exposición a contenidos inadecuados.
Consecuencias ante el incumplimiento.
Diferencias entre días lectivos y fines de semana.
Uso que realizan los propios adultos.

Los acuerdos deben adaptarse a la edad y revisarse a medida que aumenta la autonomía del menor.

Cuando cada adulto intenta resolverlo de una manera distinta

Cuando los adultos no están de acuerdo

Es habitual que madres, padres u otros cuidadores tengan maneras distintas de entender la educación.

Uno puede considerar que el otro es demasiado permisivo, mientras el otro siente que las normas son excesivamente rígidas. Estas diferencias se vuelven especialmente problemáticas cuando se discuten delante de los hijos o cada adulto desautoriza al otro.

La orientación ayuda a distinguir entre los aspectos en los que podéis mantener estilos personales diferentes y aquellos en los que necesitáis alcanzar unos criterios comunes.

No es necesario responder exactamente igual ante todas las situaciones. Sí resulta importante que las normas principales sean comprensibles y que el menor no tenga que decidir qué adulto tiene razón.
Terapia familiar en Majadahonda →
Proteger a los hijos del conflicto adulto

Orientación después de una separación

Una separación modifica rutinas, hogares, horarios y maneras de tomar decisiones.

Los hijos pueden reaccionar con tristeza, enfado, miedo, conductas regresivas o dificultades para separarse de los adultos. También pueden intentar proteger a uno de sus padres o sentirse responsables del conflicto.

Explicar la separación de acuerdo con su edad.
Evitar que el menor actúe como mensajero.
Mantenerle fuera de los conflictos de pareja.
Dar continuidad a las rutinas.
Responder a sus preguntas.
Aceptar que puede necesitar tiempo para adaptarse.
Coordinar las decisiones importantes.
Diferenciar la relación parental de la relación de expareja.
El objetivo no es conseguir dos hogares idénticos, sino proporcionar suficiente seguridad, coherencia y protección frente al conflicto adulto.
El proceso puede empezar únicamente con los adultos

¿Tienen que acudir los hijos?

No necesariamente. La orientación puede comenzar y mantenerse únicamente con los adultos responsables.

En muchas situaciones, cambiar la manera de comunicar una norma, organizar una rutina o responder a una conducta produce modificaciones importantes en la convivencia.

Durante las primeras sesiones valoramos si resulta suficiente trabajar con los padres o si conviene conocer directamente al niño o adolescente.

Para decidirlo tenemos en cuenta:

Su edad.

El motivo de consulta.

La intensidad y duración del malestar.

Los contextos en los que aparece.

El impacto en su vida diaria.

Los objetivos del proceso.

Su disposición a participar.

No se incorpora al menor automáticamente ni se le presenta como “el problema” de la familia.

Elegir el formato adecuado

Orientación para padres, terapia infantil o terapia familiar

Orientación para padres

Trabajo principalmente con los adultos

Se centra en proporcionar comprensión, pautas y estrategias. Puede ser suficiente cuando la dificultad aparece sobre todo en el manejo de una conducta, las rutinas o las decisiones educativas.

Terapia infantil

Cuando el niño necesita un espacio propio

Trabaja directamente con el menor cuando existen dificultades emocionales, sociales o conductuales. El proceso suele incluir también sesiones con los adultos.

Psicólogo infantil en Majadahonda →
Terapia familiar

Cuando la dificultad afecta al sistema familiar

Presta atención al conjunto de las relaciones y puede ser adecuada cuando el problema afecta a varios miembros o se mantiene dentro de la dinámica de convivencia.

Terapia familiar en Majadahonda →

No necesitáis decidir por vuestra cuenta qué modalidad corresponde. La primera valoración permite determinar qué formato puede resultar más adecuado.

Un proceso adaptado a cada familia

¿Qué trabajamos durante las sesiones?

01

Definir qué está ocurriendo

Concretamos el problema y analizamos las situaciones en las que aparece.

02

Comprender la etapa evolutiva

Ajustamos expectativas y estrategias a la edad, desarrollo y necesidades del menor.

03

Revisar rutinas y normas

Trabajamos pautas claras, consecuencias proporcionadas y normas que puedan mantenerse.

04

Acompañar las emociones

Buscamos maneras de responder al enfado, miedo, frustración o tristeza sin aumentar el conflicto.

05

Mejorar la comunicación

Revisamos cómo se expresan instrucciones, límites, necesidades y desacuerdos.

06

Favorecer autonomía

Ajustamos la ayuda para que el menor pueda asumir progresivamente responsabilidades adecuadas a su edad.

07

Coordinar a los cuidadores

Buscamos criterios suficientemente coherentes entre los adultos responsables.

08

Revisar y ajustar

Entre sesiones podéis probar estrategias y después analizamos qué funciona, qué necesita modificarse y qué conviene mantener.

La orientación no consiste en aplicar una técnica una sola vez. Muchos cambios necesitan repetición, coherencia y tiempo para consolidarse.

03
Cuando puede ser necesario conocer directamente al menor

¿Cuándo conviene realizar una valoración del niño o adolescente?

La orientación parental puede ser suficiente en muchas situaciones. En otras, las dificultades indican que también conviene valorar directamente al menor.

Cambio de conducta intenso o repentino. Malestar presente en varios contextos. Deterioro importante del funcionamiento escolar. Aislamiento persistente. Miedos o preocupaciones que limitan su vida. Dificultades emocionales que no consigue expresar. Problemas importantes de atención, aprendizaje o desarrollo. Conductas agresivas frecuentes. Ha hablado de hacerse daño o de no querer vivir. No hay mejoría tras modificar las pautas familiares.

La valoración no implica necesariamente que exista un trastorno. Permite comprender mejor qué ocurre y decidir qué apoyos necesita.

Si existe un riesgo inmediato

Si existe un riesgo inmediato para el menor o para otra persona, llamad al 112 o acudid a urgencias.

Una consulta psicológica programada no sustituye a un servicio de emergencias.

Hana Psicología

¿Cómo trabajamos en Hana Psicología?

En las primeras sesiones recogemos información sobre la dificultad, el desarrollo del menor, las rutinas familiares y las estrategias que ya habéis intentado.

También exploramos qué espera cada adulto del proceso y qué cambios serían importantes para vosotros.

A partir de esta valoración definimos objetivos concretos. No buscamos imponer una única manera de criar, sino ayudaros a tomar decisiones más conscientes, coherentes y adaptadas a vuestra familia.

El proceso se revisa periódicamente para comprobar qué estrategias están funcionando y qué aspectos necesitan modificarse.

Conocer el servicio general de asesoramiento para padres →
Presencial y online

Orientación para padres presencial y online

Atendemos presencialmente en nuestro centro de Hana Psicología en Majadahonda:

Hana Psicología Majadahonda Plaza Cristóbal Colón, 1 28220 Majadahonda, Madrid

También ofrecemos orientación online cuando este formato se adapta mejor a la organización familiar.

En muchas ocasiones las sesiones se realizan únicamente con los adultos, por lo que la modalidad online puede facilitar la participación de ambos responsables y la conciliación de horarios.

Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes sobre orientación para padres

¿Podemos acudir aunque nuestro hijo no quiera ir al psicólogo?

Sí. La orientación puede realizarse inicialmente solo con los adultos. El profesional valorará si más adelante conviene incluir al menor.

¿Tenemos que acudir los dos progenitores?

No es imprescindible, aunque puede resultar útil cuando ambos participan activamente en la crianza. Si solo uno puede acudir, el proceso también puede comenzar.

¿Nos dirán exactamente qué tenemos que hacer?

El profesional os ayudará a comprender la situación y a desarrollar pautas concretas, pero estas se adaptarán a vuestra familia. No existe una respuesta idéntica para todos los niños.

¿Cuántas sesiones son necesarias?

Depende del motivo de consulta y de los objetivos. Algunas familias necesitan resolver una cuestión concreta y otras requieren un seguimiento más prolongado para consolidar cambios.

¿Sirve la orientación para padres de adolescentes?

Sí. Puede ayudar a trabajar la comunicación, los límites, la autonomía, las pantallas, los estudios y la manera de responder ante cambios emocionales o de conducta.

¿Es lo mismo que la terapia familiar?

No. La orientación se dirige principalmente a proporcionar herramientas a los adultos. La terapia familiar trabaja de forma más amplia las relaciones y dinámicas entre distintos miembros de la familia.

¿Puede hacerse online?

Sí. Las sesiones pueden realizarse presencialmente en Majadahonda u online, según las necesidades de la familia.

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No necesitáis tener todas las respuestas para acompañar bien a vuestros hijos.

En Hana Psicología os ayudamos a comprender qué está ocurriendo, recuperar seguridad en vuestro papel y encontrar pautas más claras para afrontar las dificultades de la convivencia.

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