Hana Psicología · Majadahonda

Psicólogo para adolescentes en Majadahonda

La adolescencia trae cambios en la forma de sentir, pensar y relacionarse. Necesitar más intimidad, cuestionar los límites o pasar más tiempo con los amigos forma parte de esta etapa.

Cuando el aislamiento, la irritabilidad, la ansiedad o la pérdida de motivación empiezan a generar preocupación, la terapia puede ofrecer al adolescente un espacio propio para comprender qué está ocurriendo y desarrollar recursos para afrontarlo.

Hana Psicología

La terapia no busca etiquetar ni corregir al adolescente, sino ofrecerle un espacio en el que pueda hablar con libertad, comprender lo que siente y participar en su propio proceso.

Cuándo pedir orientación

¿Cuándo puede ayudar un psicólogo para adolescentes?

No todos los cambios de humor o las discusiones indican que exista un problema. Puede ser conveniente consultar cuando el malestar se mantiene o empieza a afectar al descanso, los estudios, las relaciones, la autoestima o la convivencia.

01

Cambios de ánimo intensos o frecuentes.

02

Irritabilidad, tristeza o apatía mantenidas.

03

Aislamiento o pérdida de interés por sus amistades.

04

Ansiedad, preocupaciones constantes o miedo a equivocarse.

05

Baja autoestima y autocrítica excesiva.

06

Conflictos continuos en casa o dificultades con los límites.

07

Bajada importante del rendimiento o bloqueo ante los estudios.

08

Inseguridad en las relaciones o miedo al juicio de los demás.

09

Dificultad para expresar lo que le ocurre.

10

Cambios familiares o vitales que le cuesta afrontar.

Estas señales no permiten saber por sí solas qué está sucediendo. Lo importante es observar su intensidad, cuánto tiempo se mantienen y cómo están afectando a la vida del adolescente.

Puedes ampliar información en cuándo llevar a un adolescente al psicólogo .

Más allá de la conducta

Cuando el malestar no se expresa con palabras

Los adolescentes no siempre dicen directamente que están preocupados, tristes o desbordados. A veces el malestar aparece como enfado, distancia, apatía, impulsividad o rechazo a hablar.

Mirar únicamente la conducta puede hacer que la familia interprete la situación como desinterés o desafío. Sin embargo, detrás puede haber inseguridad, frustración, miedo al fracaso, dificultades para relacionarse o emociones que todavía no sabe ordenar.

El objetivo de la terapia es comprender qué está sosteniendo esos cambios y ayudarle a encontrar una forma más segura de expresar lo que necesita.

Áreas de trabajo

¿Qué podemos trabajar en terapia con adolescentes?

Ansiedad

Presión y miedo a equivocarse

La ansiedad puede aparecer como preocupación constante, bloqueo ante los exámenes, dificultades para dormir, necesidad de tenerlo todo bajo control o miedo a decepcionar a los demás.

Trabajamos para identificar qué situaciones activan ese malestar y desarrollar estrategias de regulación sin convertir la evitación en la única respuesta.

Autoestima

Identidad, autocrítica y necesidad de pertenecer

La imagen corporal, las redes sociales, los estudios y la opinión del grupo pueden influir intensamente en la forma de verse.

Podemos trabajar la seguridad personal, la autocrítica, el miedo al rechazo y una identidad menos dependiente de la aprobación externa.

Relaciones

Aislamiento y relaciones sociales

Pasar tiempo a solas no siempre es preocupante. Conviene prestar atención cuando el aislamiento parece relacionado con tristeza, miedo al juicio, inseguridad o dificultades para relacionarse.

Mi hijo adolescente se encierra en su habitación →
Estudios

Motivación, rendimiento y bloqueo

Una bajada en las notas no siempre se debe a falta de esfuerzo. La ansiedad, la presión, las dificultades de concentración, los problemas sociales o una baja autoestima pueden interferir en el rendimiento.

Factores que influyen en el rendimiento escolar →
Familia

Conflictos familiares y límites

Las discusiones pueden aumentar cuando el adolescente necesita más autonomía y la familia intenta protegerle.

La terapia puede ayudar a mejorar la comunicación, revisar los límites y diferenciar entre acompañar, controlar y dejar espacio.

Cambios vitales

Momentos difíciles

Una separación familiar, una pérdida, un cambio de centro, una ruptura sentimental o un conflicto con amigos pueden generar un malestar que el adolescente no sabe cómo manejar.

Un espacio propio y neutral puede facilitar que hable de lo que está viviendo sin sentir que debe proteger a su familia.

El proceso terapéutico

¿Cómo trabajamos con adolescentes en Hana Psicología?

Las primeras sesiones permiten conocer qué está ocurriendo, cómo lo vive el adolescente y qué preocupa a la familia. A partir de esta valoración acordamos objetivos adaptados a su momento y necesidades.

01

Comprender cómo vive el adolescente la situación.

02

Construir una relación terapéutica basada en la confianza.

03

Trabajar regulación emocional y manejo de la ansiedad.

04

Reforzar autoestima y seguridad personal.

05

Desarrollar habilidades sociales y de comunicación.

06

Aprender estrategias de resolución de problemas.

Para que la terapia funcione, es importante que el adolescente no sienta que está siendo llevado a consulta para que alguien le corrija. Tratamos de construir una relación en la que pueda participar, expresar sus dudas y comprender para qué puede servirle el proceso.

La familia puede participar mediante sesiones de orientación o seguimiento cuando resulte necesario. Al mismo tiempo, cuidamos que el adolescente disponga de un espacio propio y de confianza.

Una duda frecuente

¿Y si mi hijo adolescente no quiere ir al psicólogo?

El rechazo inicial no significa necesariamente que la terapia no pueda ayudarle. Puede temer sentirse juzgado, pensar que acudir al psicólogo significa que hay algo malo en él o creer que sus padres quieren cambiarle.

Conviene presentarle la terapia como una posibilidad de apoyo, no como un castigo. Podéis explicarle que habéis observado que está atravesando un momento difícil y queréis ofrecerle un espacio donde pueda hablar con una persona externa.

Frases como «necesitas que te arreglen» o «vas porque te portas mal» pueden aumentar su resistencia. Suele ser más útil transmitirle que su opinión también contará en el proceso.

En algunos casos, el primer paso puede ser una sesión de orientación con la familia.

Qué hacer si un adolescente no quiere ir al psicólogo
Familia y adolescencia

Acompañar sin invadir

Durante la adolescencia, acompañar implica encontrar un equilibrio entre respetar su intimidad y no ignorar las señales de malestar.

Escuchar no significa estar de acuerdo con todo ni eliminar los límites. Significa mostrar interés por lo que está viviendo antes de ofrecer soluciones, comparar su experiencia con la propia o reducirla a «cosas de la edad».

Preguntar constantemente qué le pasa puede hacer que se cierre todavía más. En ocasiones funciona mejor elegir un momento tranquilo, expresar la preocupación sin acusaciones y dejarle tiempo para responder.

Asesoramiento a madres y padres →
Cómo acudir

Psicología para adolescentes presencial y online

Atendemos presencialmente en nuestro centro de Majadahonda y también mediante terapia online cuando este formato se adapta adecuadamente a las circunstancias del adolescente y su familia.

Majadahonda

Terapia presencial

Atención psicológica para adolescentes en nuestro centro de Majadahonda.

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Terapia online

También ofrecemos terapia online cuando esta modalidad se adapta mejor a las circunstancias del adolescente y su familia.

El equipo valorará conjuntamente si el formato online resulta adecuado según la edad, el motivo de consulta y las necesidades del proceso.

Conocer al equipo de Majadahonda
Preguntas frecuentes

Dudas sobre psicología para adolescentes

¿Qué diferencia hay entre la terapia infantil y la terapia para adolescentes?

La terapia se adapta al momento evolutivo. Con adolescentes adquieren mayor importancia su autonomía, identidad, relaciones, intimidad y participación en las decisiones sobre el proceso.

¿Los padres participan en las sesiones?

La participación depende de la edad, el motivo de consulta y las necesidades del caso. Puede haber sesiones familiares o espacios de orientación, manteniendo a la vez una relación de confianza con el adolescente.

¿Cómo puedo proponerle ir al psicólogo?

Es recomendable hablar desde la preocupación y el cuidado, evitando utilizar la terapia como amenaza. Podéis explicarle que tendrá un espacio propio para hablar y que su opinión será tenida en cuenta.

¿Qué sucede en la primera sesión?

La primera sesión sirve para conocer la situación, escuchar al adolescente y a la familia y valorar cómo organizar el proceso. No es necesario que llegue sabiendo explicar perfectamente qué le ocurre.

¿Cuánto dura la terapia?

No existe una duración igual para todos los adolescentes. Dependerá del motivo de consulta, los objetivos y la evolución del proceso.

¿Ofrecéis terapia online para adolescentes?

Sí. El equipo valorará con la familia y el adolescente si la modalidad online se adapta adecuadamente a su edad y situación.

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Pedir cita con un psicólogo para adolescentes

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