Problemas de conducta en adolescentes adoptados: causas y soluciones

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Los problemas de conducta en niños y adolescentes son relativamente habituales. Según la literatura científica disponible, el riesgo de que se produzcan problemas de comportamiento es un poco mayor en los menores adoptados que en los no adoptados; como es lógico, la probabilidad aumenta en los niños y adolescentes que han tenido experiencias negativas a edades tempranas o derivadas del propio proceso de adopción.

En este artículo describiremos las causas principales de los problemas de conducta en menores adoptados, así como las estrategias generales más adecuadas para afrontar y empezar a solucionar las conductas problemáticas en adolescentes adoptados. Para ello nos basaremos en el análisis de la evidencia científica disponible y en las recomendaciones de instituciones especializadas.

Problemas de conducta en niños y adolescentes adoptados

La mayor parte de los niños y adolescentes adoptados muestran un buen ajuste psicológico. Sin embargo, la prevalencia de problemas de conducta en menores adoptados es superior a la correspondiente a niños y adolescentes no adoptados.

Los datos disponibles indican que los problemas de conducta son más habituales en niños que han sido adoptados después de los 3 años, y en especial a partir de los 5. Es probable que esto se relacione con el hecho de que cuanto mayor sea su edad más habitual sea que hayan tenido más experiencias vitales negativas y, a su vez, menos experiencias positivas.

Los niños y adolescentes que se han criado con padres biológicos mal ajustados a nivel psicológico tienden a mostrar más problemas de conducta que aquellos que han pasado al cargo de las instituciones a una edad temprana. No obstante, en estas situaciones también existe cierto riesgo de desajuste emocional y conductual; las circunstancias particulares de cada niño son muy importantes para valorar su bienestar psicológico y no es posible establecer una regla general que se aplique siempre.

Causas de los problemas de conducta en niños adoptados

La literatura científica ofrece distintos tipos de hipótesis que pueden explicar de manera parcial las causas de los problemas de conducta en adolescentes y en niños adoptados. Las más sólidas tienen que ver con aspectos relativos a la historia personal previa de estos menores y a las consecuencias del proceso de adopción en sí mismo.

Consecuencias del proceso de adopción

Según los estudios disponibles, los niños y adolescentes adoptados tienden a sufrir estrés y malestar psicológico derivados del duelo por la pérdida de sus padres biológicos, así como del cambio en sus circunstancias. Así, es muy común que el proceso de adopción suponga tristeza, ira, miedo al abandono o problemas de apego para los niños y adolescentes adoptados.

A corta edad, además, los recursos psicológicos que existen para hacer frente a estos complejos sentimientos son bastante limitados. Esto es aún más marcado en niños que no han tenido modelos parentales sólidos que les permitan aprender a manejar sus emociones desagradables y las dificultades que surgen en sus vidas.

En los niños y adolescentes que han tenido que separarse de sus padres biológicos, resulta bastante común y natural que fantaseen con la posibilidad de volver con ellos, incluso si esto no es posible o deseable. Este hecho explica en parte tanto la aparición de ciertos problemas de conducta como la resistencia a establecer un vínculo de apego con los padres adoptivos.

El proceso de adopción no sólo puede resultar traumático para los menores, sino que los padres adoptivos con frecuencia también refieren sentimientos negativos y conflictos de pareja que surgen a raíz de la infertilidad y de la frustración asociada a los intentos de tener hijos o de adoptarlos. Esto también aumenta el riesgo de que se produzcan problemas de conducta en niños y adolescentes adoptados.

Problemas en la relación

La falta de encaje en la relación entre el niño y sus padres adoptivos es otra de las causas posibles propuestas por la comunidad científica para explicar la génesis de estos problemas de conducta. 

En los casos en que existe este tipo de desajuste, es importante tener presente que la paciencia y el trabajo en la relación son muy útiles para que llegue a normalizarse el vínculo entre el niño o adolescente adoptado y sus nuevos padres. Rendirse, perder la esperanza o dar por sentado que los problemas de conducta se mantendrán a largo plazo aumenta la probabilidad de que los comportamientos no deseables se enquisten de verdad.

Estrategias para afrontar problemas de conducta en adolescentes

Exponer al niño a experiencias positivas

Para los niños y adolescentes adoptados las experiencias positivas pueden ser especialmente importantes, si su malestar emocional y sus problemas de conducta se relacionan con una historia personal difícil.

En este sentido, es de gran ayuda que los padres adoptivos procuren que el menor vea cubiertas sus necesidades físicas, que se relacione de manera agradable con otros niños y con adultos o que descubra nuevas actividades de ocio que le proporcionen satisfacción. Tener en cuenta sus preferencias es muy importante; forzar cualquier tipo de actividad puede resultar problemático a nivel psicológico.

Desarrollar un estilo de comunicación saludable

La comunicación entre un adolescente adoptado y sus padres puede ser complicada. Pasar tiempo con el menor, respetar sus límites y preferencias y demostrarle que estamos emocionalmente disponibles para él son indicaciones generales que pueden ayudar a reducir poco a poco los problemas de conducta.

Es recomendable no juzgar o culpar al menor en exceso por conductas disruptivas, como por ejemplo las explosiones emocionales. Los niños y adolescentes adoptados pueden tener un historial complicado en cuanto a sus relaciones con los adultos y con frecuencia han sido expuestos a patrones de comportamiento poco deseables; proporcionarles modelos positivos es importante para mejorar su ajuste psicológico de forma progresiva.

Establecer normas claras y razonables

El establecimiento de límites y normas es importante para los adolescentes en general, y en especial para los que tienen problemas de conducta: la inconsistencia en la aplicación de las normas genera dificultades para el manejo de los comportamientos no deseables.

Este tipo de límites deben tener un sentido práctico claro, puesto que si el niño o adolescente los percibe como arbitrarios le puede resultar difícil entenderlos e interiorizar su importancia. Compaginar las normas con la necesidad de independencia de los adolescentes puede resultar complejo pero este equilibrio es fundamental, sobre todo si existen problemas de conducta.

Solicitar apoyo de profesionales

En función de los problemas de conducta y emocionales del adolescente adoptado, los padres pueden consultar a distintos tipos de especialistas que guíen el manejo de tales dificultades.

Los psicólogos clínicos especializados en niños y adolescentes son una de las mejores opciones para el manejo general de dificultades con menores adoptados. Asimismo, los especialistas del centro educativo al que acuda el adolescente también pueden ser de ayuda para valorar las necesidades específicas del menor. 

En los casos en que existen experiencias traumáticas previas a la adopción o derivadas del propio proceso de adopción, nuevamente la psicología clínica es la mejor opción para afrontar de raíz las dificultades de conducta.

Bibliografía:

Child Welfare Information Gateway. (2015). Parenting your adopted teenager. Washington, D. C.: U.S. Department of Health and Human Services, Children’s Bureau.

Peters, B. R., Atkins, M. S. & McKay, M. M. (1999). Adopted children’s behavior problems: A review of five explanatory models. Clinical Psychology Review, 19(3): 297-328.

Smith, S., Howard, J. & Monroe, A. (2000). Issues underlying behavior problems in at-risk adopted children. Children and Youth Services Review, 22(7): 539–562.

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