He sido infiel y me arrepiento: ¿qué puedo hacer?

he sido infiel y no sé qué hacer

Según indican algunos estudios y metaanálisis (por ejemplo Zare, 2011), la infidelidad está implicada en la mayor parte de los divorcios. No sería muy arriesgado deducir a partir de esto que ser infiel tiene efectos similares en las rupturas de pareja en general y no exclusivamente en los matrimonios.

Si has sido infiel pero te sientes mal, quieres a tu pareja y te preguntas cómo puedes (o podéis) superarlo, ten presente que muchas relaciones consiguen evitar que este tipo de problema las acabe rompiendo. No obstante, la comunicación en la pareja suele ser complicada a la hora de afrontar una infidelidad y es probable que haga falta trabajo conjunto y paciencia incluso si la otra persona está dispuesta a perdonarte.

¿Qué es la infidelidad? Definición y causas

La infidelidad se puede definir como una ruptura de la expectativa de exclusividad sexual y/o sentimental en una pareja. El tipo de comportamientos que pueden suponer una quiebra de dicha exclusividad depende en gran medida de la pareja a la que nos refiramos, si bien a nivel sociocultural mucha gente tiene una percepción más o menos similar; esto tiene que ver con el hecho de que la mayoría de parejas son monógamas y exclusivas, sea de manera explícita o implícita.

Entre las conductas que se etiquetan con más frecuencia como infidelidad encontramos sobre todo los besos, el coito y otras conductas que implican contacto físico (Blow y Hartnett, 2005). No obstante, para muchas personas y parejas la infidelidad no se limita a esto, sino que las amistades con gran intimidad emocional o la utilización de pornografía también pueden implicar una ruptura de la exclusividad, en función de las normas de la pareja o de las preferencias e ideas de los miembros de la pareja.

La infidelidad existe incluso en las relaciones abiertas, si bien en estos casos no se suele definir de la misma manera que en las parejas más tradicionales. Así, por ejemplo, puede darse una ruptura de las normas de la relación si uno de los miembros de la pareja establece una relación afectiva (y no sólo sexual) con otra persona sin el consentimiento de su pareja principal. En el ámbito de las relaciones abiertas por lo general las normas varían más que en las monógamas.

Entre las causas o motivaciones de la infidelidad más citadas en la literatura científica disponible destacamos la insatisfacción sexoafectiva, que en sí misma puede tener diferentes motivos. Los problemas de comunicación en la pareja son uno de los más habituales, como también lo es la falta de encaje entre los dos miembros en algún aspecto importante de la relación. Aparentemente, la infidelidad como herramienta de venganza también es bastante habitual.

¿Puede una pareja superar la infidelidad?

Las investigaciones en torno a este tema indican que la infidelidad en general tiene consecuencias negativas para el miembro de la pareja que la sufre, como pérdida de confianza, disminución de la autoestima, miedo al abandono, tristeza e ira. Como es lógico, todos estos sentimientos pueden contribuir a que la relación se acabe rompiendo o a que no funcione bien.

No obstante, por lo general mantener una infidelidad como secreto no es recomendable por distintos motivos -desde cuestiones éticas evidentes hasta realidades más pragmáticas, como que si una pareja no se comunica con honestidad difícilmente podrá tener una relación saludable a largo plazo. Dicho de un modo familiar, “vivir una mentira” no es lo más deseable para nadie.

Un aspecto que es importante tener en cuenta es que la percepción de las infidelidades a menudo se ve muy influida por las normas sociales del entorno, además de por la reacción emocional de la persona que se siente traicionada. En este sentido, para decidir si se debe perdonar una infidelidad es recomendable escucharse a uno mismo y no tanto al “qué dirán”: tu bienestar afectivo es más importante que el juicio social de los demás.

Actualmente las relaciones abiertas son más comunes que hace unos pocos años, sobre todo en parejas jóvenes. Aunque no es lo más habitual, a veces las relaciones monógamas se convierten en abiertas tras una infidelidad; no siempre hay que reaccionar a la ruptura de la exclusividad sexual como una traición, sino que a veces puede indicar que las normas de funcionamiento de la pareja no son las ideales para uno de los individuos o para ambos.

Si te resulta difícil mantener la exclusividad sexual o amorosa hacia tus parejas de forma generalizada, plantéate la posibilidad de empezar a establecer relaciones más abiertas que las que has tenido hasta ahora. Quizá de esta manera te sientas más cómodo con tus deseos sexoafectivos y evites el sufrimiento que causa la infidelidad, tanto a ti como a tus parejas.

¿Qué hacer si has sido infiel y te arrepientes?

Es evidente que la manera más recomendable de manejar una infidelidad o cualquier otra “traición” a la pareja depende de las circunstancias concretas de cada caso. Sea como sea, en líneas generales la honestidad y la comunicación son las estrategias más saludables si el objetivo que buscamos es que la relación se mantenga de una manera no artificial.

Entender las motivaciones que han llevado a la infidelidad sexual o emocional de la pareja suele ser importante para la persona que la ha sufrido. Sin embargo, a la hora de transmitir este tipo de informaciones recomendamos que la iniciativa la lleve en parte la pareja, puesto que si hemos sido infieles podemos provocar más sufrimiento en caso de dar datos que la otra persona no necesita conocer.

Además, la naturaleza de la infidelidad varía en función de las causas, entre otros factores. Por ejemplo, parece ser que cuando se trata de algo “impulsivo” es más fácil obtener el perdón que si hablamos de un affair más continuado. Sin embargo, minimizar la infidelidad o mentir sobre los motivos que nos han llevado a cometerla no son estrategias recomendables puesto que no permiten que la pareja afronte las posibles raíces del problema.

En los casos de infidelidad por parte de uno de los miembros de la pareja, es el otro miembro quien en el fondo tiene la potestad de escoger si quiere continuar con la relación como hasta ahora, romperla o tomar otro tipo de decisión. En este sentido, y si bien por supuesto es fundamental que quien comete la infidelidad tenga la voluntad de reconstruir el vínculo, hay que asumir que si hemos roto las normas de la relación es posible que para nuestra pareja el vínculo haya cambiado de manera irreparable.

Dar tiempo y espacio emocional a la pareja para que procese la infidelidad es importante para que pueda superarla; es difícil que todo vuelva a la normalidad a corto plazo, puesto que si se produce una herida esta tendrá que sanar. Si tu pareja y tú os queréis pero no conseguís superar una infidelidad, la terapia de pareja puede ser una estrategia de afrontamiento útil para ayudaros.

Bibliografía:

  • Blow, A. J. & Hartnett, K. (2005). Infidelity in committed relationships II: A substantive review. Journal of Marital and Family Therapy, 31(2): 217-233.
  • Fincham, F. D. & May, R. W. (2016). Infidelity in romantic relationships. Current Opinion in Psychology, 13: 70-74.
  • Zare, B. (2011). Review of studies on infidelity. Third International Conference on Advanced Management Science IPEDR, 19. Singapur: LACSIT Press.

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