¿Cómo evitar discusiones con la pareja y mejorar la comunicación?

cómo evitar problemas de pareja

Las discusiones con la pareja pueden provocar mucho malestar e insatisfacción cuando son muy intensas o se dan de manera recurrente. Aunque solucionar las causas de las discusiones de pareja a veces es muy complejo, es posible disminuir su frecuencia y evitar que resulten excesivamente desagradables. La comunicación con la pareja es la herramienta principal para resolver este tipo de dinámica

Las discusiones de pareja y sus causas

Las discusiones con la pareja son bastante frecuentes y no siempre tienen un componente claramente negativo; muchas personas consideran que, como otros conflictos de pareja, las discusiones pueden ayudar a solidificar una relación o a que se desarrolle. No obstante, es raro que esto suceda cuando las discusiones implican emociones muy negativas o conductas hostiles, sobre todo si este tipo de pelea de pareja se da de forma muy repetida.

Cuando una pareja empieza a discutir de forma habitual es posible que el problema se vuelva crónico. Cuando la relación entra en una dinámica negativa en este sentido, la ruptura puede ser una opción lógica; sin embargo, los casos de discusiones de pareja que no son tan graves pueden manejarse si las dos personas tienen la voluntad de hacerlo y se esfuerzan por aplicar métodos efectivos.

Las discusiones de pareja pueden deberse a muchos motivos distintos. Entre los más típicos encontramos los celos, la gestión incorrecta de las emociones, el exceso de interacciones negativas, la escasez de interacciones positivas, o la discordancia entre las expectativas de un miembro de la pareja y el funcionamiento real de la relación.

Los problemas de comunicación son una de las causas más habituales de las discusiones de pareja, así como de otros tipos de conflictos de pareja comunes. Es por ello que mejorar la comunicación es una de las estrategias principales y más efectivas para disminuir las discusiones con la pareja.

¿Cómo evitar discusiones con la pareja?

Si tu pareja y tú tenéis discusiones de forma habitual y estas afectan negativamente a vuestra relación, la terapia de pareja puede ser una opción útil para vosotros. Más allá de esto, te recomendamos que leas los siguientes consejos generales, que pueden aplicarse en muchos casos de conflictos de pareja; no obstante, las particularidades de cada relación son importantes para concretar los mejores métodos para solucionar sus problemas.

Mantener la calma

Las discusiones con la pareja (o con cualquier otra persona) suelen producirse en momentos en que uno o los dos miembros de la relación se encuentran en un estado emocional intenso y desagradable. En estas situaciones nos comunicamos de una manera más agresiva, menos racional y menos respetuosa.

Es importante procurar mantener la calma en momentos en que sentimos que vamos a “explotar”. Concentrarse en la respiración o retirarse de la habitación en que nos encontremos durante un instante, por ejemplo, son dos maneras de prevenir discusiones de pareja justo antes de que se produzcan. Más tarde, cuando nos hayamos calmado y hayamos tenido la oportunidad de reflexionar un poco, será un momento mejor para debatir sobre el conflicto en cuestión.

Escuchar a la pareja

Cuando un asunto provoca conflictos y discusiones en una pareja, una reacción bastante normal es cerrarse en banda. En lugar de procurar comprender la perspectiva que tiene la otra persona sobre el desacuerdo, con frecuencia tendemos a bloquear aquello que nos dice y a enrocarnos en nuestra propia visión de la situación.

Ponerse a la defensiva y rechazar automáticamente los mensajes y los argumentos del otro contribuye a que las discusiones de pareja se vuelvan más intensas y a que se repitan. Por contra, es recomendable mantener la mente abierta y receptiva a aquello que nuestra pareja nos quiere comunicar. De este modo podremos entender mejor la situación y empatizar con los sentimientos y los puntos de vista del otro.

Expresarse honestamente

Es relativamente común que las discusiones surjan de sentimientos no expresados. A veces, cuando algo relativo a nuestra pareja nos supone un problema emocional y no se lo comunicamos en un estado de calma, podemos desarrollar sentimientos de rencor, de decepción o de frustración que influirán de manera negativa en nuestro comportamiento.

Para evitar las discusiones de pareja derivadas de esta represión emocional es muy útil establecer una dinámica de comunicación honesta y abierta. Insistimos nuevamente en la importancia de expresar nuestras preocupaciones desde un estado de tranquilidad, y no desde la hostilidad.

Decir cosas agradables

Curiosamente (o no), existen estudios que sugieren que las relaciones de pareja suelen resultar más satisfactorias cuando sus miembros se dicen cosas positivas con frecuencia -incluyendo cosas tan simples como “Eres muy guapo” o “Me encanta cómo te ríes”. Por el contrario, si las verbalizaciones negativas son frecuentes el vínculo de pareja puede verse deteriorado.

Intentar decir más cosas bonitas y hacer menos comentarios negativos a la pareja es una de las maneras más sencillas de mejorar las relaciones. La mejora del vínculo en su conjunto es un buen modo de prevenir las discusiones de pareja y otros conflictos similares, puesto que las emociones negativas y los comportamientos hostiles se asocian a insatisfacción con la relación.

Romper la dinámica

Como hemos mencionado antes, en los casos en que las discusiones con la pareja son muy frecuentes suele existir una dinámica de comunicación problemática y difícil de cambiar. Las dinámicas de comunicación, dentro de una pareja o fuera de ella, tienden a mantenerse bastante estables una vez se han consolidado si no se actúa al respecto; a pesar de esto, muchas veces es relativamente sencillo romperlas.

Por ejemplo, si los miembros de una pareja suelen aumentar el volumen de voz (y con él la intensidad emocional) durante las discusiones, el hecho de que uno de los dos mencione este hecho puede ayudar a romper la dinámica.

Es mejor focalizarse en la parte de la dinámica comunicativa que depende de uno mismo y no tanto en la responsabilidad que atribuimos a la pareja; centrarse en aquello que consideramos que hace mal la otra persona puede ser tomado fácilmente como una recriminación.

Bibliografía:

  • Almeida, D. M.; McGonagle, K. A.; Cate, R. C:; Kessler, R. C. & Wethington, E. (2003). Psychosocial moderators of emotional reactivity to marital arguments: Results from a daily diary study. Marriage & Family Review, 34(1-2): 89-113.
  • Christensen A.; Atkins D.C.; Baucom B. & Yi J. (2010). Marital status and satisfaction five years following a randomized clinical trial comparing traditional versus integrative behavioral couple therapy. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 78 (2): 225–235.

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