Cómo resolver conflictos de pareja según el tipo de problema

cómo resolver los conflictos de pareja

El mantenimiento a largo plazo de una relación de pareja suele requerir el manejo de conflictos de distinta magnitud. Es bastante habitual que surjan desacuerdos, rencores y conflictos entre los intereses y deseos de los dos miembros de una pareja, y estos no siempre suponen un problema más grave que el propio conflicto en sí mismo.

No obstante, en otras ocasiones los conflictos de pareja revelan dinámicas poco saludables entre los integrantes de la relación. Esto suele ser particularmente cierto en los casos en que surgen conflictos muy repetidos y con características similares, así como en las relaciones en que los problemas se dan a causa de una distribución desigual del poder, con una de las personas imponiendo sus preferencias por encima de las de la otra.

Sea como sea, los profesionales de la psicología clínica disponen de herramientas muy útiles para solucionar problemas de pareja específicos y para analizar e intentar resolver dinámicas generales de una relación “tóxica”. Un ejemplo muy significativo son las técnicas y habilidades de resolución de conflictos interpersonales, que pueden aplicarse a las relaciones de pareja pero también a muchos otros tipos de vínculos sociales.

Problemas de pareja más frecuentes y cómo solucionarlos

Los conflictos de pareja pueden ser muy variados y además las características de cada uno dependen en gran medida de cómo son los miembros de la pareja y el vínculo que existe entre ellos.

A continuación hablaremos de forma sintética de tres grandes tipos de problema de pareja: la desconfianza, la mala comunicación y la falta de compatibilidad en distintos aspectos que afectan a la relación.

Desconfianza y celos

Los problemas de pareja por desconfianza son uno de los tipos de conflicto más comunes en las relaciones. Dentro de esta categoría podríamos incluir los celos; en los casos en que estos no están justificados, su solución puede pasar por la práctica de habilidades de comunicación con ayuda de profesionales de la psicología clínica.
La desconfianza en las relaciones de pareja a veces es simplemente una manifestación de problemas de autoestima o de autoconcepto, por ejemplo.

En otras ocasiones es una muy mala señal con respecto al vínculo -bien porque la falta de confianza está justificada, o porque esta desconfianza forma parte de la personalidad de uno de los integrantes de la pareja y por tanto más o menos permanente.

Falta de comunicación

Es muy habitual que se produzcan conflictos de pareja a consecuencia de un déficit de comunicación, o bien a una comunicación poco sincera, poco directa, agresiva o pasivo-agresiva.

Para solucionar la falta de comunicación en la pareja suele ser muy útil acudir a una terapia psicológica especializada con el objetivo de evaluar nuestro caso en particular y proporcionar las herramientas que puedan resultarnos más eficaces.

Una aspecto muy general que conviene tener presente con respecto a la mejora de la comunicación en la pareja es que, como por otro lado resulta lógico, las investigaciones psicológicas dejan muy claro que las relaciones más agradables son aquellas en las que predominan los mensajes positivos y constructivos entre los miembros de la pareja y en las que se procura evitar decir las cosas de forma negativa, crítica o agresiva. “Hablar mal” a la pareja es una fuente de conflicto y una buena forma de contribuir a que, si ya existe alguno, éste se mantenga.

Deseos poco compatibles

A veces los conflictos de pareja se deben a que las preferencias o necesidades de los miembros de la relación son incompatibles, en mayor o menor medida. Si la falta de compatibilidad es parcial, la comunicación (sincera pero siempre con tacto) y la negociación pueden ayudar a la pareja a solucionar los conflictos.

No obstante, algunas incompatibilidades son demasiado relevantes como para que se pueda dar una negociación. Así, si dos personas viven en pareja y sólo una de ellas quiere tener hijos el conflicto a priori es difícil de manejar; lo mismo se puede decir, por ejemplo, de parejas en las que uno de los miembros quiere tener una relación exclusiva y el otro prefiere las relaciones abiertas.

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Probablemente el aspecto más importante a la hora de manejar los conflictos de pareja (y de solucionar los problemas en las relaciones en general) es la comunicación honesta y bidireccional. Sin ella es muy probable que la dinámica negativa asociada al conflicto se mantenga a medio o largo plazo y que se generen rencores a causa de problemas no trabajados por la pareja; esconder los problemas debajo de la alfombra casi nunca ayuda a que se resuelvan.

“Comunicarse” no significa solamente expresar lo que sentimos y pensamos, sino que implica de igual manera la escucha activa de aquello que siente y piensa nuestro interlocutor. En los conflictos de pareja, la comunicación debería ser un proceso a dos bandas con el objetivo de aumentar de manera conjunta la comprensión de los problemas relacionales, así como de encontrar posibles estrategias para solucionar dichos conflictos.

En el caso de los conflictos de pareja, hay que tener en cuenta que afectan a los dos individuos y que para comprenderlos lo mejor posible es fundamental escuchar al otro y procurar conectar su punto de vista con el nuestro. De este modo se favorece el “trabajo en equipo”; si hay un antagonista éste debería ser el conflicto, no la pareja.

Algunos problemas básicos de las relaciones, como una posible falta de compatibilidad en los deseos, pueden ser suficientemente graves como para que los miembros de la pareja se planteen la conveniencia de romper la relación o al menos redefinir el vínculo. Luchar por mantener una relación de pareja que no funciona bien o en la que existen incompatibilidades demasiado grandes no siempre es el enfoque más recomendable.

En cambio, si los conflictos de pareja tienen que ver con dificultades solucionables -como los déficits en habilidades de comunicación o la falta de expresión de las necesidades y preferencias- la terapia psicológica centrada en la pareja suele ser una opción muy recomendable en el caso de que los integrantes de la relación sientan que la situación se escapa de sus capacidades de manejo.

Bibliografía:

  • Bailey, S. (2009). Couple Relationships: Communication and Conflict Resolution. MSU Extension, 17: 2.
  • Borisoff, D. & Victor, D. A. (1989). Conflict management: A communication skills approach. Englewood Cliffs, New Jersey: Prentice-Hall.
  • Trenholm, S. & Jensen, A. (2013). Interpersonal Communication Seventh Edition. New York: Oxford University Press.

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