¿Cómo actuar ante una rabieta infantil? Consejos para manejar la situación

actuar-ante-rabietas

Las rabietas infantiles son comunes en niños pequeños, en especial entre los 2 y los 4 años, aproximadamente. Sin embargo, y aunque las pataletas tienden a reducirse con la edad, no se limitan a la infancia temprana y de hecho a veces se mantienen durante mucho tiempo.

Cuando esto sucede o cuando las rabietas son muy intensas, las dificultades para la regulación emocional pueden llegar a ser muy problemáticas para el niño y para sus padres. Si te encuentras en esta situación, los profesionales de la psicología infantil pueden aconsejarte sobre cómo actuar ante una pataleta infantil.

Rabietas en niños pequeños

Las rabietas o pataletas infantiles son explosiones emocionales que en ocasiones resultan muy difíciles de prevenir o de detener, y que pueden llegar a ser muy extremas. Las emociones principales que se asocian a las pataletas son el enfado, la tristeza y la frustración.

Los comportamientos durante las rabietas infantiles pueden variar en función del niño. Los gritos y los llantos son las dos conductas más típicas de las pataletas, aunque también es bastante típico que los niños den patadas y golpes o que se tiren al suelo, por ejemplo. Los niños con rabietas también suelen quejarse y hablar en tono agresivo a sus cuidadores.

Por lo general, y como resulta natural, los expertos están de acuerdo en que cuanto mayor sea la intensidad de los gritos, los llantos y el resto de conductas más probable es que el niño sienta emociones muy fuertes y desagradables. Es conveniente para los padres tener esto presente, empatizar con el niño y entender las causas psicológicas de la rabieta.

Las rabietas son muy comunes en niños pequeños. Cuando se producen, suelen asociarse a los 2, 3 y 4 años particularmente. Según Österman y Björkqvist (2010), dos tercios de los niños con pataletas empiezan a tenerlas a los 2 o a los 3 años. Lo más normal es que la frecuencia de las rabietas infantiles disminuya con el tiempo, a medida que el niño adquiere habilidades de autorregulación emocional: más de la mitad de los niños con pataletas dejan de tenerlas después de los 5 años.

Aunque con frecuencia no suponen un problema grave y se dan de manera ocasional, en ocasiones los pequeños tienen rabietas extremas o muy habitualmente, por lo que pueden suponer un malestar significativo tanto para ellos como para sus cuidadores. Como decíamos, a veces las pataletas se mantienen más allá de la infancia temprana; esto puede indicar una dificultad de regulación emocional problemática para el niño.
La dificultad para manejar estos accesos emocionales supone a veces una preocupación importante para los padres del niño. Es por esto que las rabietas son un motivo de consulta bastante habitual en las consultas psicológicas especializadas en niños.

¿Cómo actuar ante una pataleta infantil?

En cuanto a la cuestión de cómo actuar ante una rabieta, por lo general los expertos recomiendan que los cuidadores mantengan la calma e ignoren la conducta en la medida de lo posible. Por otro lado, si percibimos que el niño está sintiendo mucho malestar podemos ofrecerle apoyo emocional para que se tranquilice. Sea como sea, el aspecto principal para el manejo de las rabietas es procurar mantener la compostura y no perder el control nosotros también. Procurar distraer al niño es otra opción útil.

Cuando el niño esté un poco más tranquilo y sea factible atraer su atención con palabras, puede ser importante verbalizar explícitamente que las rabietas no le servirán para conseguir lo que quiere y que, en cambio, si necesita algo tendrá que pedirlo con calma y expresarlo con palabras o de otros modos. Esto puede ayudar mucho a reducir la frecuencia de las pataletas, haciendo que el niño entienda que la rabieta es un comportamiento poco práctico y sin consecuencias positivas.

Por supuesto, el modo de actuar ante una rabieta debe ser distinto en función de la situación en que nos encontremos; como es lógico, si el niño está siendo agresivo con otras personas o existe el riesgo de que se haga daño él mismo, ignorar la pataleta no es el método de manejo más adecuado. En consecuencia, es importante que los padres adapten el comportamiento según el contexto.

Las rabietas en lugares públicos y delante de otras personas son especialmente problemáticas y difíciles de manejar para los padres. Los consejos para actuar ante la pataleta son los mismos que si se producen en una situación menos incómoda, pero suele ser más complicado para los padres mantener la calma. Recordamos nuevamente que éste es el aspecto clave a tener en cuenta.

Es importante ser consistente en la aplicación de los métodos de manejo de las rabietas: si el niño percibe que aumentando la intensidad de los gritos y otros comportamientos no deseados conseguirá sus objetivos, esto contribuirá al mantenimiento de las pataletas. Algunos expertos consideran incluso que las rabietas son importantes para que los niños aprendan a regular sus accesos emocionales extremos y para que entiendan que estos no son una manera apropiada de manejar sus enfados y frustraciones.

¿Se pueden prevenir las rabietas?

Prevenir las pataletas infantiles es complicado pero existen algunos métodos recomendables para reducir la probabilidad de que se produzcan, así como de moderar en algún grado su intensidad.
Reforzar los comportamientos que deseamos que se mantengan es una buena forma de que el niño los discrimine de otros, como pueden ser los gritos y los llantos propios de las rabietas. Cuando un niño recibe sonrisas, abrazos o comentarios positivos después de realizar alguna conducta que consideramos positiva, en el futuro será más probable que la repita.

Las rabietas parecen ser más comunes en niños que reciben muchas órdenes y que sienten que no tienen capacidad de decidir por su cuenta; en este sentido, las pataletas infantiles podrían entenderse a veces como formas poco deseables de aumentar el control de las situaciones. Dejar que el niño pequeño tome ciertas decisiones y plantearle varias opciones en lugar de darle siempre órdenes puede ser una buena manera de reducir la probabilidad de rabietas.

Las pataletas y otras manifestaciones emocionales extremas similares con frecuencia se asocian a ciertas situaciones; por ejemplo, algunos niños pueden tener rabietas cuando pasan por delante de tiendas de juguetes y sus padres no les compran los objetos que quieren. Es útil tener presente estos posibles disparadores de las pataletas y evitarlos. Así, en el ejemplo, si la tienda de juguetes forma parte de la ruta habitual para ir a casa, podría ser conveniente escoger un camino distinto.

De modo similar, muchas veces las rabietas aparecen cuando el niño tiene hambre o está muy cansado, por ejemplo. Tener comida disponible o procurar llevarlo a casa antes de que el cansancio sea muy extremo serían métodos prácticos para prevenir las pataletas en estos casos.

Bibliografía:

  • Green, J. A.; Whitney, P. G. & Potegal, M. (2011). Screaming, yelling, whining, and crying: Categorical and intensity differences in vocal expressions of anger and sadness in children’s tantrums. Emotion, 11(5): 1124-33.
  • Österman, K. & Björkqvist, K. (2010). A cross-sectional study of onset, cessation, frequency, and duration of children’s temper tantrums in a nonclinical sample. Psychological Reports, 106(2): 448-54.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.