¿Cuándo el miedo se convierte en fobia? Causas frecuentes de las fobias

por qué el miedo se convierte en fobia

“Miedo” y “fobia” son dos conceptos estrechamente ligados. De manera muy resumida, podemos afirmar que una fobia es un tipo de miedo muy intenso, prolongado en el tiempo y con componentes irracionales. Las fobias son con toda probabilidad el problema psicológico más común en todo el mundo, si bien no siempre afectan de forma muy significativa a la persona que la sufre.

Pero, ¿cómo, cuándo y por qué un miedo se convierte en fobia? ¿Cuáles son las causas más frecuentes de las fobias? ¿Qué tipos de fobias existen? Nuestro objetivo al escribir este artículo es responder a estas cuestiones para esclarecer el significado del término “fobia” y sus características fundamentales.

¿Qué es una fobia? Diferencia entre miedo y fobia

Hablamos de “fobia” para hacer referencia a un tipo de miedo intenso y duradero que llega a causar mucho malestar y/o a interferir con la vida cotidiana de la persona que lo sufre. De manera más específica, el manual psicológico DSM-IV incluye como criterios necesarios para el diagnóstico que el miedo dure más de 6 meses y que afecte notablemente al individuo; en ausencia de estas características hablaríamos sin más de un miedo intenso o irracional.

El miedo es una respuesta de activación emocional y fisiológica (se asocia, por ejemplo, a un incremento en la función cardíaca y en la sudoración) que nuestro organismo ejecuta como reacción a una amenaza. No obstante, esta amenaza no tiene por qué ser “objetiva” sino que lo fundamental es la percepción de amenaza, incluso en ausencia de peligro real.

Las fobias suponen un perfecto ejemplo de este último hecho. Muchas veces la fobia se manifiesta como un miedo muy intenso, hasta el punto de ser considerado excesivo e irracional, que muchas veces tiene más que ver con el aprendizaje y el hábito que con el peligro real que supone el estímulo. Así, por ejemplo, es habitual tener miedo a las serpientes, pero también a hablar en público, aun cuando esto en principio no implica ningún riesgo de daño físico.

Por otra parte, es muy importante destacar que muchas veces las fobias no sólo se asocian a miedo sino también a asco, y de hecho en algunos tipos de fobias el asco puede ser mucho más evidente que el miedo -como en las fobias a las heridas o a los animales pequeños, que describiremos más adelante.

Causas de las fobias: ¿por qué un miedo se convierte en fobia?

Existen varias causas fundamentales para el desarrollo de las fobias. La más evidente son las experiencias negativas directas con un estímulo concreto -por ejemplo, es bastante fácil que aparezca una fobia a ir en coche tras sufrir un accidente grave en uno de estos vehículos. Es posible que las fobias se desarrollen después de un único episodio si durante éste se da un miedo o un peligro muy intenso.

Otros modos relevantes por los cuales el miedo se convierte en fobia son la observación de experiencias negativas de otras personas y la transmisión de información amenazante. Estas dos causas de la fobia son especialmente significativas cuando hablamos del desarrollo de miedos en niños pequeños, que en gran medida reproducen los comportamientos y las creencias de sus padres y de otros adultos de su entorno cercano; esto incluye los miedos y las fobias.

La intensidad de los miedos fóbicos a menudo tiene que ver con la evitación de los estímulos que provocan ansiedad y miedo. Así, si te dan miedo los perros y optas por evitarlos en la medida de lo posible, tu sistema nervioso irá asociando cada vez más el estímulo “perro” con la reacción “ansiedad/miedo” dado que no se podrá efectuar un reaprendizaje que rebata tal relación -es decir, aprender que los perros por lo general no son peligrosos para nosotros.

Esto quiere decir que la manera básica de superar la fobia (y la ansiedad en general) es exponerse al estímulo fóbico, o percibido como amenazante, de forma progresiva para habituarnos a su presencia, lo cual permitirá que el miedo se reduzca poco a poco. A su vez, la reducción de la respuesta fisiológica de ansiedad influirá de manera positiva en la manera en la que percibimos el estímulo fóbico a nivel cognitivo.

Tipos de fobias más comunes

Las fobias han sido clasificadas de maneras diversas por distintos autores. A continuación las dividiremos en cuatro tipos fundamentales según la clasificación del DSM-IV, que incluye también una categoría “cajón de sastre” para las fobias que no encajan en ninguna de las cuatro principales, como la fobia a enfermar, a los payasos o a los ruidos intensos.

1. Fobias situacionales

En estos casos la reacción de miedo y ansiedad aparece en situaciones muy concretas, como pueden ser los trayectos en coche o en transporte público, los vuelos en avión, los sitios cerrados y estrechos (por ejemplo los ascensores o los túneles)…

2. Fobias animales

Es más habitual que el miedo fóbico a animales no humanos se asocie a animales relativamente pequeños y que se encuentran de manera más o menos habitual en el entorno de la persona, como las ratas, los insectos, las arañas y las palomas. Como decíamos antes, este tipo de fobia se asocia a sensaciones de asco, con o sin miedo.

3. Sangre, inyecciones y daño

La denominada fobia “SID” (“Sangre/Inyecciones/Daño”) es un tipo muy particular de trastorno fóbico en el sentido de que no sólo se asocia a hiperactivación fisiológica (p. e. incremento de la presión sanguínea) como sucede con la mayoría de fobias, sino que es muy habitual que se den también respuestas fisiológicas opuestas, como las bajadas de tensión arterial. Esto explica, por ejemplo, por qué los desmayos son comunes en personas con fobia a las agujas o a la sangre al ver estos estímulos.

4. Fobias ambientales o naturales

En esta categoría se incluyen el miedo a estar en lugares elevados, a la oscuridad, a nadar, a las tormentas… En general se trata de miedos que pudieron resultar muy adaptativos para nuestros antepasados en entornos no urbanos, por lo que muchas personas aún tienen una predisposición biológica a sentir miedo a estos estímulos.

Se pueden aplicar hipótesis similares con respecto a las fobias animales y de la fobia “SID”. Así, muchos autores defienden que las fobias en general parten de predisposiciones innatas que habrían favorecido la supervivencia al limitar los riesgos tomados por los individuos en el pasado remoto, y que se habrían heredado a lo largo de incontables generaciones.

Bibliografía:

  • American Psychiatric Association (1995). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (4ª Ed.). Barcelona: Masson.
  • Antony, M. A. & Barlow, D. H. (1997). Fobia específica. En V. E. Caballo (Ed.), “Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos”. Madrid: Siglo XXI.
  • Bados, A. (1998). Fobias específicas. En M. A. Vallejo (Ed.), “Manual de terapia de conducta (Vol. 1)”. Madrid: Dykinson.
  • Barlow, D. H. (2002). Anxiety and its disorders: The nature and treatment of anxiety and panic (2ª Ed.). Nueva York: Guilford.

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