¿Por qué siento ansiedad sin motivo? Causas y tratamiento

por qué tengo ansiedad sin motivo

La ansiedad se puede definir como un sentimiento desagradable cuyo núcleo es la inquietud, en un sentido general. Dado que la ansiedad tiene componentes tanto psicológicos como fisiológicos, puede manifestarse de maneras bastante diferentes: problemas de concentración, preocupación excesiva, dificultad para quedarse quieto, molestias en el cuerpo (por ejemplo gastrointestinales o respiratorias)…

A menudo las personas sentimos síntomas de ansiedad sin motivo aparente, al menos inmediato. La etiqueta diagnóstica “trastorno de ansiedad generalizada” a veces se aplica en el contexto de la psicología cuando este tipo de síntomas se dan de una manera muy intensa y mantenida en el tiempo.

La psicología clínica nos puede proporcionar estrategias para manejar la ansiedad de manera más eficaz, tanto en los casos leves como en aquellos en que los problemas son suficientes para justificar un diagnóstico de trastorno de ansiedad generalizada.

Causas de la ansiedad sin motivo aparente

Las investigaciones que se han realizado con respecto a las causas de la ansiedad en general indican que la predisposición a este tipo de síntomas tiene componentes genéticos y también ambientales (Smoller et al., 2009). Esto significa que algunas personas tienen una mayor probabilidad a nivel biológico de sufrir ansiedad y que nuestro entorno e historia personal también influyen en la génesis de este tipo de problema psicológico.

En cuanto a los factores ambientales que modulan la experiencia de ansiedad, probablemente el más relevante sean las habilidades de afrontamiento del estrés -es decir, la presión psicológica que sentimos que nos genera nuestro entorno. Algunas estrategias de afrontamiento del estrés resultan contraproducentes y aumentan el riesgo de sufrir ansiedad o de no manejarla adecuadamente; por ejemplo, la evitación de los problemas, su negación, la rumiación excesiva o la rigidez a la hora de afrontarlos son consideradas estrategias poco eficaces.

Otro fenómeno importante en la aparición de ansiedad sin motivo aparente es lo que se conoce como “expectación aprensiva” o “ansiedad anticipatoria”. Este concepto hace referencia a la anticipación pesimista de acontecimientos negativos antes de que se produzcan, lo cual causa preocupación y nerviosismo. La expectación aprensiva hace más probable que evitemos las situaciones que nos causan ansiedad, lo cual dificulta el afrontamiento de las dificultades y favorece la reaparición de la propia ansiedad anticipatoria en futuras ocasiones.

El consumo de sustancias psicoactivas también se asocia a la aparición de síntomas de ansiedad. Por ejemplo, el consumo excesivo de cafeína o de alcohol se relaciona con un aumento del riesgo de sufrir ansiedad, como también sucede con la utilización de algunos medicamentos.

El trastorno de ansiedad generalizada (TAG)

Según los criterios definidos por el manual diagnóstico DSM-5, el trastorno de ansiedad generalizada se caracteriza por ansiedad y preocupación excesivas y más o menos constantes que resultan difíciles de controlar, se relacionan con diversos ámbitos de la vida (como pueden ser las relaciones interpersonales, el trabajo o los estudios) y se mantienen durante más de seis meses.

Los síntomas fundamentales del TAG según el DSM-5 son la inquietud o impaciencia, la facilidad para cansarse, las dificultades para concentrarse y para tener la mente en blanco, la irritabilidad, la tensión muscular y las alteraciones en el sueño (insomnio de conciliación y de mantenimiento o sueño poco reparador).
Los datos disponibles indican que el TAG es el trastorno de ansiedad más común entre las personas que acuden a atención primaria, sobre todo en mujeres. Asimismo, el trastorno de ansiedad generalizada suele iniciarse hacia el principio de la edad adulta y -en caso de que no se aplique una intervención psicológica- su curso tiende a fluctuar en función de la intensidad del estrés y de la exigencia de las circunstancias vitales en un momento dado (Gale y Millichamp, 2011).

Además de con otros trastornos de ansiedad (como los ataques de pánico o la fobia social), el TAG parece relacionarse con cierta frecuencia con los síntomas depresivos y con el consumo no responsable de sustancias, por ejemplo el alcohol.

Tratamiento psicológico de la ansiedad

Existen distintas estrategias psicológicas para el tratamiento de la ansiedad sin motivo aparente y del trastorno de ansiedad generalizada. La focalización en unas u otras varía en función de las circunstancias del caso y de la persona que acuda a tratamiento, aunque a grandes rasgos la mayoría tienen que ver con la mejora de las habilidades de afrontamiento.

Uno de los elementos fundamentales del tratamiento de la ansiedad generalizada es la exposición a los propios sentimientos de ansiedad. Al afrontar la experiencia de ansiedad desde un estado de relajación es posible familiarizarse con las sensaciones desagradables que provoca, lo cual favorece la reevaluación de la situación y la resolución de las dificultades.

El manejo de la preocupación excesiva y de la intolerancia a la incertidumbre es otro de los aspectos clave del tratamiento de la ansiedad sin motivo aparente. Los psicólogos clínicos pueden utilizar diferentes procedimientos para ayudar a las personas con ansiedad a controlar mejor la preocupación, a resolver problemas de una manera más estructurada o a aprender a tolerar la incertidumbre.

Las técnicas de relajación también se han mostrado beneficiosas en personas con ansiedad sin motivo aparente o generalizada. Entre las más eficaces podemos destacar la respiración lenta y profunda, la relajación muscular progresiva, el yoga y la meditación. Cada persona puede tener mayor o menor afinidad con estas técnicas, por lo que es recomendable probar más de una.

El deporte y otros tipos de ejercicio físico también son estrategias útiles para manejar los síntomas de ansiedad y favorecer un estado de relajación general, tanto a nivel fisiológico como psicológico. En un sentido similar, para mantener a raya la ansiedad conviene tener un estilo de vida activo, mantener una adecuada higiene del sueño y reducir el consumo de sustancias estimulantes como el café y el tabaco.

Bibliografía:

  • American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (DSM-5) (5ª Ed.). Arlington, Virginia: American Psychiatric Association.
  • Gale, C. K. & Millichamp, J. (2011). Generalised anxiety disorder. BMJ Clinical Evidence, 2011 Oct 27;2011:1002.
  • Smoller, J. W.; Block, S. R. & Young, M. M. (2009). Genetics of anxiety disorders: the complex road from DSM to DNA. Depression and Anxiety, 26(11): 965–975.

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